
Algunas de ellas conservan los techos y paredes originales, y todas mantienen el tradicional espíritu ibicenco con vigas de sabina o paredes de piedra vista. El huésped encontrará un lugar tranquilo para descansar, donde las más modernas comodidades se entremezclan con un espíritu familiar y cercano. Esta hermosa casa familiar se ha convertido en un lugar tranquilo, ideal para que quienes busquen un poco de paz en estos días de intensa actividad puedan descansar.
En el ala sur, se encuentra la piscina y el solárium, donde podrá disfrutar del sol o de la sombra en las horas más duras del día, rodeado de higueras y algarrobos.
En esta zona abundan los tomates, lechugas, pimientos y judías verdes y, en verano, los melones, que en ningún otro lugar saben mejor que en Ibiza. En los terrenos del hotel encontrará naranjos, perales, albaricoques, limoneros y cerezos, además de cereales que se utilizan para alimentar a los animales de granja.
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